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Habitados
y vinculados es nuestra esencia: pero hay que desarrollarla sin límites.
La soledad solo puede tener existencia en
el pensamiento.
Así como el cauce es incompleto sino corre
el agua por él; es uno sin la presencia del otro.
La fe sin amor es como la planta sin
tierra.
Hoy día no hay nada más lejano que los
vecinos.
La vida comienza cuando vivimos en el
presente.
La brújula de la existencia no se la
podemos confiar al pensamiento; porque éste no es libre.
Las instituciones han fracasado en cadena
porque se emanciparon de los valores.
La capacidad mecánica de producir
terremotos ya no es un misterio.
El desarrollo de la tecnología no es un
problema; el problema es que se hace con ella.
Una de las mayores amenazas para la
humanidad son los transgénicos.
La violencia de género, es parte, es por la
envidia frente a las ventajas de evolución.
Si queremos paz; promovamos la justicia.
El problema no son los ritos; sino cuando
estos se quedan vacios y desencarnados de la realidad.
La riqueza humana no son los bienes sino el
Bien.
La sabiduría sabe callar, esperar y
tolerar.
El perdón siempre será necesario porque
somos y habitamos entre imperfectos.
Como es más difícil escuchar que hablar; hemos
optado por no hablar.
La autolimitación es tan poderosa que llega
a anularnos.
Si tuviéramos conciencia que lo que
criticamos a los otros es porque lo tenemos nosotros… entonces, criticaríamos menos.
La esclavitud moderna es muy astuta: se reviste
de trabajo.
La paz y la felicidad no tienen precio;
aunque no les gusta que existan a los fabricantes de medicamentos.
El problema no es “no tengo tiempo”, sino ¿Qué
hacemos con tiempo?
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